3.9.12

De cuando beso a Z en la playa Makaha

Fui a ver una obra en el teatro R con Z, estaba realmente emocionado de ir por primera vez a ese teatro. Luego Z me llevó por puente de los suspiros. Nunca había cruzado el puente, sólo sabía de una leyenda que decía que si cruzas sin respirar el puente se te cumplirá un deseo. En cambio Z mencionó otra leyenda, algo como si cruzas el puente y te das un beso con la persona que quieres serán pareja para toda la vida. Yo me reí obviamente, y le dije de manera socarrona que quien le habrá metido ese cuento para chapársela. Ella se picó. Yo tenía miedo porque pensaba que esa zona era algo fea, pero Z estaba normal.

Al final bajamos hasta la playa, Z me retó a caminar hasta Miraflores. Yo estaba dudoso, pero al final acepté para que no piense que soy un cobarde. Caminamos hasta la bajada Balta, dónde le agarré la mano y le dije vamos, para que te metas al mar de broma, claro. Ella se lo tomo muy a pecho, se quitó las zapatillas Converse, las medias y se apresuró al mar. Yo le ofrecí mi ayuda para que baje, porque sabía lo difícil que es caminar en esas piedras hasta el mar. Al final ella lo que quería no era mojarse los pies, si no que el mar me moje, me agarró fuerte y esperó a que llegue una ola, yo me zafé como pude y corrí, pero terminé tropezando y caí, finalmente terminé rodando sobre las piedras todo con tal de evitar ser empapado por el mar. Ella se burló de mi, pero al menos yo estaba seco. Luego nos sentamos en las piedras.

Ella se recostó y me pidió que saque mi iPod. Yo me recosté junto a ella, unido a ella por un cable blanco. A mi iPod se le ocurrió colocar la música más rara. Comenzamos a molestarnos colocando piedras frías en nuestros rostros. Es ese tipo de juego que uno sabe que puede acabar mal. Nos poníamos piedras en las mejillas, los labios, la frente, la nariz y en las orejas. De vez en cuando ponía mis manos frías o la punta de mi nariz sobre su cara, sólo porque sabía que no le gustaba que yo esté tan frío. Ella se moría de frío, así que opte por coger sus manos y colocarlas dentro de mi abrigo. En algún momento se puso la bufanda tapando su boca. Yo cantaba canciones aleatorias, ella no quería cantar. Incluso me pidió poner Fito Páez. Le pedí que me cante, pero no quiso, o al menos dijo que no iba a cantar, así que yo normal cantaba solito. Igual cuando me pegaba a la bufanda escuchaba como ella cantaba bajito.

A veces seguía poniendo la punta de mi nariz sólo para molestarla. Seguimos cantando "El Amor Después del Amor" de Fito. En un momento seguí tocando su frente con la punta de mi nariz. Baje poco a poco. Seguía tocando su cara, bajando con mi nariz la bufanda. Y le di un beso. Ella me llamo por mi apellido de mala gana. Yo seguía besándola. Me encantaban sus labios. Eran tan suaves, eran igual como los recordaba. Me alejé de ella. La miré y le dije perdón. Me moría de frío. Ella me abrazó fuerte mientras que yo le decía perdón. "Espero que encuentres a tu princesa" me dijo Z. Yo coloqué mi mentón sobre su pelo y comencé a tiritar de frío.

Jueves 30 de setiembre

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