He aprendido mucho de mi relación contigo. Por ejemplo, nunca mas voy a intentar ser otro por alguien, al menos no por alguien que no intente ser un poco diferente por mi. Seguiré creyendo firmemente en la reciprocidad, en que uno puede hacer cosas muy bonitas por otro, siempre y cuando el otro este dispuesto también a hacer cosas bonitas por ti. Ese es un punto que no te gusta, pero yo lo seguiré defendiendo siempre. Uno debe ceder, pero también la otra persona debe hacerlo, y así crear una armonía en la que los dos se sientan respaldados.
Juro, firmemente, que si encuentro una chica buena nunca seré egoísta con ella. Cuando encuentre a mi chica buena, una chica que no sea como tu, juro compartir con ella todo. No hablo de compartir mi almuerzo, o mi escasa pero significativa propina para llevarle a sitios caros y pagarle todo. Hablo de seguir dando el cien por ciento de mi, de abrirme a ella por completo. Cuando crea que esa persona es totalmente especial para mi, no quiero seguir tu ejemplo y para evitar hacerme daño cerrarme en un capullo. Quiero conversar con ella, que conozca lo que los demás no ven, que sepa mis secretos y mis errores. Y yo quiero conocer los suyos: quiero saber que color le gusta, o cosas absurdas sobre si prefiere la lluvia o el sol, quiero que sepa que a veces se me secan los ojos cuando estoy triste, que conozca mis temores de pequeño y conocer los suyos.
Quiero basar mi próxima relación en comunicación, hablaré mucho con mi chica buena. No quiero callarme nada porque mi chica buena nunca me mirará mal, quiero expresar todo lo que me gusta y todo lo que no. Tener la posibilidad de decir mis ideas locas sin remordimientos. Si quiero pedir tal cosa en un restaurante lo haré tranquilo, sabiendo que la chica buena siempre me dirá “claro, lo que tu quieras”. Quiero que entienda mi humor sofisticado y no le importe si hago tal o cual broma. Quiero que las peleas se solucionen hablando, no llorando. Quiero que ella sepa todo lo que no me gusta, y yo saber que no le gusta a ella, quiero intentar pasar mi vida no
haciendo lo que no le gusta. Y si me equivoco quiero que me comprenda y entienda que hago mi mejor esfuerzo.
Cuando llegue mi chica buena quiero proponerle hacer cosas juntos, salir a todos lados, y no tener que separarme de ella nunca. Quiero ir al cine con ella, o al teatro, quiero ver películas en mi casa o en la suya. Quiero salir a bailar con ella, y probablemente tenga que tomarme uno o dos screwdrivers para bailar bien. No es necesario ir a lugares hiper caros, lo que quiero es crear recuerdos bonitos juntos, contigo, mi chica buena. También quiero caerle bien a sus amigos, y no me importaría salir con ellos, si ella esta dispuesta a conocer y hacerse amigos con los míos. Eso sí, siempre quiero que me preste más atención que al resto, y si estoy cansado, yo quiero que me entienda y se vaya a casa conmigo, porque yo haría lo mismo por ella.
También quiero tener confianza en ella, y que ella me tenga confianza en mi. Mi chica buena sabe que yo también soy un chico bueno, y no podría hacerle daño jamás. No quiero que me cele, ya que nunca le daré motivos para ello. Quiero darle su espacio, si lo necesita a veces, y que ella me de un espacio pequeño para mi. No tanto, porque la necesito cerca para que sepa cuando me siento triste, para que venga y me abrace. Que sepa que tengo momentos depresivos de la nada, donde la tristeza me atrapa, pero quiero que lo entienda y que haga lo necesario para animarme. Mi chica buena sabrá que cuando ella se sienta así, yo haré de todo para que se sienta bien.
De mi relación contigo saco que no ha sido perfecto, pero ha sido experiencia bonita. Salir herido, para mí, es sentirse un poquito vivo. Mis noches de insomnio son sólo una prueba de que yo si te quise en serio, y no estaba jugando con tus sentimientos. Para un chico inexperimentado como yo, una noche depresiva es una marca de batalla. He perdido la batalla, e incluso la batalla puede haberme dejado completamente destrozado, pero no he perdido la guerra. Quedan muchas noches más en mi vida en las que, en lugar de lamentarme por los supuestos que pasaría contigo, me encontraré, ojalá, feliz disfrutando cosas nuevas con una chica buena.
Lunes 17 de marzo