14.6.13

De cuando no sé que soy haciendo con S

A nos dejo solos -y ligeramente alcoholizados- en La Emolientería, y se me ocurrió decirle a S que me hubiera gustado ir a bailar. Pero vamos a Gótica, dijo, consultó con I, me agarró de la mano para salir del local y en un rato ya estábamos caminando hasta allá. S me pregunto si estaba muy lejos, y yo le dije masomenos pero que podíamos utilizar el camino para que se nos pase un poco el alcohol. S tenía frío, así que le subí el cierre de su casaca y la abracé. Caminamos por el malecón 28 de Julio hasta la calle José Gonzales. Allí, le dije, volteemos por aquí para que no te de tanto aire. Vamos confía en mi. Caminamos hablando de cosas nulas, de cómo deberíamos actuar frente a los de seguridad de Gótica, hasta que llegamos a Larcomar.

Allí nos recibió C, el enamorado de I, quien nos hizo pasar a la discoteca. Entramos de la mano, y nos paramos junto a ellos. Por momentos S se ponía a bailar pegadito a mi, cosa que me encantaba, pero igual sentía que no debíamos hacer eso al costado de I. Luego ellos se encontraron con unos amigos, y se olvidaron de nosotros. Yo le dije a S para ir a la pista de baile. Comenzamos a bailar, y en un momento S se dio cuenta que estaba un amigo suyo, lo saludó mientras que yo me quede a un lado, tranquilo. Luego, ella me jaló y seguimos bailando alejándonos según se abrían espacios en la pista de baile.

Seguimos bailando, bailábamos con los dedos entrelazados, bailábamos pegados, sus manos me guiaban por sus caderas, yo le cogía la mano, le daba vueltas, enserio estaba feliz, nunca me he divertido bailando con alguien como con ella. Hasta que en un momento, en una cursi canción de latin pop ella me cogió el pelo. Yo también le cogí la nuca, dejamos de bailar y nos dimos un beso, y luego otro, seguíamos bailando y de vez en cuando nos besábamos. A veces le cantaba, recuerdo incluso haberle cantando en portugués. A veces me alejaba un poquito de ella, la veía hermosa, y le cogía las manos, me las ponía encima de mis hombros acercándomela y le daba un beso mientras nos movíamos al ritmo de las canciones.

Yo siempre le preguntaba si se sentía bien, por que tenía que dejarla en su casa, al querer salir pasamos al lado de I. No sabíamos si despedirnos o no, pero nos vieron y C nos empezó a invitarnos Jagger. Nos llamaron dentro del pequeño box en el que estaban, y comenzamos a bailar de lo mas normal. C nos seguía invitando Jagger, y de vez en cuando me hacía indicaciones de que haga lo mismo que él estaba haciendo. Le hacía caso divertido, cuando le daba vueltas a S, y con cuidado de que I no este mirando le daba besos chiquitos.

El Jagger iba haciendo efecto. S se ponía un cubo de hielo en su boca y me lo pasaba cuando nos besábamos. Me gustaba morder los cubos que me pasaba. Sólo me atreví una vez a devolverle un cubo por medio de un beso. Seguía bebiendo tragos pequeños de Jagger hasta que, en no sé qué canción, me emocioné y levante mi brazo rápido y le di en el ojo a S. Me disculpe mil veces. S se alejó un rato a hablar con I. C me pregunto si quería a S, yo le dije que sí, entonces él me dijo que vaya despacio, cómo él hizo con I. Me cayó súper bien. S regresó rápido, y me pidió un hielo, y se lo empecé a colocar despacio disculpándome. S no estaba molesta, yo le decía que estaba igualita. Estaba hermosa. Seguimos bailando, nos seguíamos besando. Hasta que ella me dijo para irnos. Nos despedimos de I y C.

Yo reté a S para ir caminando a su casa, ella me dijo que no, que sólo aceptaba ir hasta el Saga Falabella del óvalo Miraflores. Yo le dije que ya, y seguimos caminando agarrados de la mano. De vez en cuando parábamos y nos besábamos. En un momento le pregunté, con el valor que me daba el Jagger aún, si se acordaba de lo que habíamos hecho en Cusco. Ella me dijo que sí, que sí se acordaba de lo que habíamos hecho en el pasillo, pero que por un momento había pensado que fue un sueño. Me gustó esa parte.

Yo le pregunté exactamente que es lo que estábamos haciendo, y ella me dijo que no sabía. Recuerdo que en Benavides faltaban 28 segundos de luz roja, y le pedí si podía besarla esos 28 segundos. Seguimos hablando hasta que llegamos al Saga, le dije, caminemos hasta la esquina y tomamos el taxi. Ella me dijo, seguro piensas después hacerme caminar hasta Comandante Espinar y después hasta mi casa. Yo le dije ¿no confías en mi?. Llegamos a la esquina, nos subimos al primer taxi que encontramos por 8 soles hasta la primera cuadra de X con Y. En el taxi ella se apoyó en mi hombro, y yo le susurraba no te duermas. En un momento me comenzó a besar, yo no sentía la rapidez del tiempo gracias al Jagger, y cada vez que abría los ojos sentía que pasaban mil cuadras. Llegamos a su casa, la besé por última vez y la vi hacerme chau con la mano.

Me regresé caminando a mi casa, a pesar de haberle prometido que me iría en taxi. Luego hablamos nuladas por el whatsapp, me dijo que le recordaba al niñito de la espada y la piedra. Y me disculpe de nuevo... Y yo me moría de ganas de decirle que me gustaría hacer lo mismo de hoy completamente conscientes.

Sábado 8 de Junio de 2013

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