2.7.12

De cuando veo a un fantasma

Ayer vi en internet que iban a poner en escena "D" de Michael Frayan. Tenía buenas referencias de la obra, por las críticas que había leído de cuando Plan 9 la presentó años antes, por lo que tomé la rara decisión de faltar a una de mis clases de Oclusión para ir al Centro Cultural El Olivar, en San Isidro.

Cuando llegué hoy, todavía me sentía raro, compre mi entrada, cogí el programa de mano y entré en la sala. No tuve tiempo para leerlo, porque diez segundos luego la obra comenzó. Todo iba bien, bueno las actuaciones eran regulares pero no malas, la obra estaba a punto de demostrarme lo genial que era, cuando el actor-que-hacía-de-director llamó a Poppy Norton-Taylor, es decir, a la actriz-que-hacía-de-asistente-de-dirección. Entro una chica con un vestido anticuado, que no daba mucho la cara. Me pareció curiosa su voz. Luego volteó para salir de escena por el pasadizo. El pasadizo, al costado de mi asiento número 7 en la fila E.

"No puede ser ella"

Mi corazón dio un vuelco, pero cada segundo que la veía me parecía más ella. Su voz me pareció igual como la recordaba. Su ropa era completamente diferente. Por más que trataba de hacerme creer que no era ella, cada segundo que la veía en escena me parecía más ella. Aproveché un momento de luz proveniente del escenario para revisar el programa de mano. Busqué desesperado el nombre de "Poppy", debajo decía Z.

Mi corazón latía rápido. No puede ser la Z que tú conoces. La Z que no vez hace 6 años. Z. La Z que te odia. Sólo a mí me puede pasar, que el único día que decido faltar a una clase, termino encontrándome con esa persona con la que nunca se me podía ocurrir encontrarme. El destino no quiso que la viera todas esas veces que iba al bar N con un poco de miedo, porque sabía que quedaba justo debajo de su departamento en la Av. S, pero el destino quiere que me la encuentre en el único día que falto a Oclusión. El destino es raro. No tengo nada en contra del destino, pero hoy me esta jugando una muy mala pasada.

Intermedios van y vienen. La obra termina bien, la aplaudo, ella no mira hacía mi. Tal vez me lo merezco. Tal vez ni siquiera sabe que estoy aquí. Le aplaudo hasta que todos paran de aplaudir. Ahora no estoy seguro si debería esperar a felicitarla, salgo de la sala, y en la esquina me da remordimientos y decido esperarla. Bajo las escaleras, veo como salen sus compañeros. Me da nervios. ¿Y si todavía me odia?. Veo salir a una chica, me da pánico, pero no es ella. Luego la veo, es ella. Si es ella. Pero soy un cobarde. Subo las escaleras, y decido irme.

Lunes 2 de julio