26.3.12

De cuando no quiero dar a entender mis sentimientos por R

A veces siento que hay personas que te pueden gustar y sabes que nunca pasará nada con ellas, pero te has ilusionado tantas veces con ellas que pensar en ellas de manera ambigua es normal. Les puedes tener un cariño inmenso, por que a veces sientes que tienen la complicidad perfecta, que se llevarían de mil maravillas, pero luego aterrizas de picada cuando te das cuenta que tu y ella son prácticamente como hermanos, y tal vez ella nunca te mire de otra manera más que como el mejor amigo, el chico con el que puedo hablar sin parar y nunca intentará nada contigo.

Este capítulo de mi vida se puede representar con un sentimiento raro en mi tórax. Un poco de nauseas tal vez. Un poco de desesperación. Ese raro sentimiento de soledad que hace que se te encoja el corazón.

Lo que pasa es que hay una chica, R, ella me gustó desde que era un adolescente despreocupado. Nunca intenté nada con ella, sólo me dediqué a ser su amigo porque me sentía a gusto con ella. Nunca la miré de otra manera, ni traté de buscar ese momento de debilidad en el que podría darle ese beso que la hiciera mirarme de manera diferente. A veces salíamos solos, y nuestras conversaciones no tenían huecos incómodos, nos divertíamos haciendo cosas locas pero inocentes. Nos tomábamos fotos juntos de lo más normal, ella posaba para mi lente mientras yo la retrataba. De vez en cuando salía un atisbo de duda, pero la callabas con la frase "pero no, si es R, con ella nunca pasará nada".

Bueno hoy R, me confesó dentro de esa cosa que se llama nuestra amistad que acepto ser novia de alguien. La noticia me agarró como un shock de electricidad paralizador. R, mi R, avanzaba en la vida mientras que yo me quedaba atascado en el recuerdo de un nunca será. R daba un paso gigante, con la persona que menos me la esperaba. Me siento un poco descorazonado. Me siento un poco incómodo, y comienzo a decir cosas que tal vez no quiero decir, pero necesito sacar.

No puedo justificar mi soledad, ni tampoco mi gusto por las chicas que nunca me dan bola. Ese gusto a golpearme cada vez que tengo la oportunidad. En ese momento, me sentí mas solo que nunca. Y tal vez esto demuestra que en el fondo yo si tenía corazón.

Lunes 26 de marzo